El poder de la risa

¿Recuerdas la última vez que te has reído con ganas, incluso, a carcajadas?, ¿sabes?, esa risa que hace que te duelen las mejillas, la barriga; que hace que los ojos se te llenen de lágrimas y los labios se te peguen de las encías y los dientes porque la saliva se te ha acabado. Esa risa que cuando termina, te sientes una persona renovada, con mucha más energía, optimista. ¿Recuerdas si lo hiciste estando a solas, en pareja o en grupo?

Terapia de la risa, gelotología o comicoterapia, son algunos de los nombres con los que se conocen las terapias alternativas basadas en el poder de la risa que han inspirado movimientos mundiales, clubes, fundaciones, grupos, que unen a muchas personas al son de una sana sonrisa, risa, carcajada. Hasta un día mundial para su celebración ya tiene, el World Laughter Day, que sí, fue el domingo pasado, el primer domingo del mes de mayo.

Y es que se ha comprobado que reír reduce el stress, que reír no solo hace bien al humor sino también a la salud. Es más, reír hace bien no solo a los adultos, sino también a los niños. De allí la razón de ser de los voluntarios clown de los hospitales.

Pero tú, ¿cuándo ha sido la última vez que has reído con gusto, y con quién? ¿Sabías que cuando compartimos la risa sana con otros, es contagioso, que la alegría se hace presente? Así que, cuando estés de buen humor, recuerda que la risa es una de las emociones positivas universales.

Personalmente, hasta ahora no he asistido a un club de la risa o clases de yoga para la risa. ¿Quizás porque me río tanto de mí misma estando sola?, ¿Quizás porque tengo a mi lado personas maravillosas -por fortuna- junto a quienes reírme hasta que me duelan las mejillas y se me salgan las lágrimas? Como quiera que sea, no descarto probar ir a una estas sesiones a ver qué tal y, sobre todo, averiguar más sobre el voluntariado clown en mi localidad.

Mientras tanto, cada vez que puedo río, canto y bailo, con todo, según me siento. Para mí es energético, purificador, renovador.

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¿Tenemos súper poderes?

Hay quien piensa que en un futuro podrá conectarse a un ordenador para garantizarse una mejor memoria y potencia de cálculo. Me parece que lo llaman conexión cerebro-ordenador, una especie de fusión de inteligencia humana con aquella artificial. Quizás ello ocurra en algún momento. Y me pregunto: -Serán nuevos súper poderes, ¿no? Porque súper poderes, ya tenemos.

Y es que los seres humanos tenemos hoy en día muchos súper poderes de los cuales no nos damos cuenta, porque nos olvidamos practicarlos. Son poderes desarrollados y perfeccionados en millones de años de evolución. Uno de ellos, es la empatía. Esa capacidad de probar las emociones de quienes tenemos cerca, pero también de quienes están muy lejos, de conocidos y desconocidos. La empatía es el súper poder que nos hace superar el egocentrismo, el dejarnos de ver nuestro propio ombligo y construir relaciones sociales satisfactorias.

Además, la empatía es un súper poder que no está determinado solo por los genes, sino que se puede aprender a desarrollar. Así que desde muy pequeñitos podemos desarrollar nuestra empatía con la ayuda de nuestros padres, nuestros cuidadores, quienes sientan empatía. Incluso, una cosa maravillosa es que siendo ancianos aún podemos desarrollar esta capacidad. No existe edad para ser empáticos.

Porque súper poderes tenemos los seres humanos. Tal vez estén dormidos, quizás estén cogiendo polvo. Solo es cuestión de despertarlos, limpiarlos…


Primavera y poesía

Este año 2017 el equinoccio de primavera o año sideral, ese momento del año en que las horas de luz y oscuridad son equivalentes, ocurrió el 20 de marzo a las 11:29 horas (GMT+1), es decir, un día antes de lo que estábamos habituados, un día antes a la acostumbrada celebración del Día Mundial de la Poesía.

Varios artículos circulan por la red explicando con más o menos detalles el porqué de este cambio y, al parecer, ha sido la existencia de los años bisiestos cada cuatro años en el calendario gregoriano la que ha provocado que este año el inicio de la primavera no haya coincidido con el día proclamado por la Unesco para consagrar el arte de la poesía. Es más, quizás deban pasar varias décadas para que ambos eventos vuelvan a concurrir.

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From https://pixabay.com

Lo genial es que por fortuna para escribir, leer, vivir y valorar la poesía no se requiere de un tiempo o instante preciso. Una cuestión que también ocurre con la primavera.

Y es que, apenas hace cuatro días que fue declarada oficialmente el inicio de la primavera, pero hace un par de semanas ya olía a ella. La luz del sol y el canto de los pájaros venían haciéndose sentir desde muy temprano en la mañana. Bastaba una pequeña caminata al aire libre para ver cómo los cerezos florecían elegantemente y las margaritas brotaban en el prado. Se comenzaba a ver colores por doquier mientras que el perfume de las flores, hierbas, plantas y de la propia tierra se colaban por el olfato. El sol invernal se estaba haciendo cada vez más cálido y brillante, invitando a sanas actividades al aire libre.

¡Cuán maravillosa es la naturaleza, cuán abundante y energética es! Y ¡cuán desconcertante puede llegar a ser!

Es primavera, afuera hacen 10 ºC y llueve. El sol estos días no se ha dejado ver. Me asomo a la ventana y pienso que el invierno no quiere dejarnos, tal vez se esté dando cuenta que su tiempo pasó…

¡Bienvenida sea la primavera!


Cuando leer es una medicina

Hace unos días leí un artículo sobre la “biblioterapia”, una técnica auxiliar en la psicoterapia y en los grupos de auto-ayuda, cuyos efectos positivos han sido demostrados.

Supe que el término fue acuñado por S. Crothers en 1916, pero lo que más llamó mi atención ha sido la idea de que la literatura pueda ser una medicina para el alma. Es más, al parecer es una medicina tan antigua como el ser humano.

De lo que se trata es de escoger aquella literatura susceptible de crear una especial resonancia en nosotros, quizás una conexión con el problema que estamos viviendo.

Y es que la lectura tiende a mejorar nuestro grado de comprensión no solo de nosotros mismos sino también de los demás (reales o virtuales): como afirma Keith Oatley, escritor y psicólogo “sumergirse en los mundos imaginarios de la narrativa refuerza la empatía y mejora la capacidad de asumir un punto de vista diferente al nuestro”[1].

Quizás por eso es que leyendo reímos o lloramos, nos angustiamos o relajamos, vivimos aventuras e historias de vida y destinos sorprendentes. La verdad es que siento que la lectura nos hace personas más ingeniosas, pone en marcha nuestro cerebro, reduce nuestro estrés, promueve nuestras competencias sociales y mejora nuestra escritura. Pienso que la lectura puede cambiarnos, puede modificar nuestro modo de ver y entender el mundo, de allí la importancia de saber escoger lo que leemos.

Cierto, a menudo nuestras jornadas están llenas de un montón de compromisos y cosas por hacer, con lo cual no tenemos el tiempo que quisiéramos para leer: estamos ocupados, cansados y estresados. A veces leemos a trozos, pero sin estar verdaderamente concentrados. Así que les dejo unos consejos que leí, a ver cómo nos va:

-Tomémonos el tiempo. ¿por qué no señalar en nuestra agenda una hora dedicada a la lectura?

-Acerquémonos a nuestro libro preferido sin prisas y relajémonos, y ¿por qué no?, combinémoslo con un pequeño aperitivo.

-Apaguemos el celular, el portátil y la tele.

-Leamos con consciencia, reflexionemos sobre lo que hemos leído y apuntémonos las frases más bellas.

En fin, si bien estamos distraídos por una cantidad incesante de estímulos diversos, aprovechemos nuestras capacidades para comprender que la literatura, la lectura, poseen un indispensable valor educativo, formativo y también curativo.

Leer, entender y escribir, cura.

[1] Dal Farra, M. (2017, Febrero 24). “La cura pre-scritta”. Ticino 7, 8, p. 9.


Amor y amistad, dos sentimientos profundos

Es viernes y hace poco más de una semana que arrancó el mes de febrero y con él los preparativos, pensamientos, expectativas, ansias, cálculos, etc., por tantas cosas y, entre ellas, el día de San Valentín.

Pues sí, falta poco para el 14 de febrero, día en que celebramos en Europa, Estados Unidos, América Latina y hasta tengo entendido que, en China, Japón y Taiwán, lo que se conoce también como el día de los Enamorados o el día del Amor y la Amistad. Hasta Facebook ya se ha encargado de prepararnos y enviarnos un video para que lo compartamos con nuestros contactos (y atención que no digo amigos).

Lo sé, lo sé, es un día un poco controversial. Más de una vez, algunos de nosotros habremos dicho, o al menos, pensado, que es un día solo para fomentar el consumismo compulsivo. Es más, probablemente habremos dicho que no hace falta un día particular para demostrarle a nuestros amigos y pareja cuanto los apreciamos, pues debemos manifestárselo cada día, o al menos, frecuentemente.

Pero si bien todo eso puede ser cierto, particularmente ese día siento que la gente es más amable que de costumbre, que está de mejor humor, que sonríe más de lo habitual, no lo sé, la gente está como más feliz y relajada. Es impresionante, estimulante y contagiosa la energía positiva que se activa ese día.

Y es que es un día especial, es el día del amor o, mejor dicho, es el día para agradecer el “almor”, ese amor  del alma del que habla Ramiro Calle en su obra titulada El arte de la pareja (2009), o sea, el amor incondicional, autentico y desinteresado de las personas que saben aceptarnos y sabemos aceptar, de las personas que, no importando las distancias, ni los malentendidos o desencuentros, siempre están allí (al igual que nosotros para ellos) para brindarnos su compañía, apoyo, afecto, amistad.

Son seres especiales que están en nuestro camino (tal vez ya no físicamente), que nos hacen sentir plenos y vivos; seres que nos enseñan o, junto a quienes descubrimos, el sentido de la vida.

Así que, si tienes alrededor al menos una persona así, eres una persona muy afortunada. Y ¡Enhorabuena! porque tienes mucho que celebrar y por lo cual estar agradecido.

Vamos que si te apetece descubrir más sobre El arte de la pareja (2009) puedes adquirirla aquí


¿Cuál es la temperatura más fría que has experimentado?

Sentir frío en invierno es una cuestión habitual que solemos experimentar entre los meses de diciembre y marzo si vivimos en el hemisferio norte, pero que también podemos probar entre los meses de junio y septiembre si vivimos en el hemisferio sur. Cada uno de nosotros experimenta una sensación de frío diferente, pues depende mucho de cuánto estemos acostumbrados a las bajas temperaturas. Además, habría que considerar que la sensación de frío se incrementa con el viento y la humedad, por ello es que, aunque se suela considerar que hace frío cuando las temperaturas son iguales o inferiores a 10 ˚C, a veces con tan solo 15 ˚C podemos sentir la sensación de estar por debajo de los 10 ˚C, como consecuencia del incremento de la humedad o el viento.

De acuerdo con algunos estudios, fue en la Antártida en agosto de 2010 cuando se registró por satélite la temperatura más baja en la Tierra alcanzando los -93 °C ¿puedes imaginártelo?… Se trata de una temperatura en la que es imposible sobrevivir, dado que el aire es tan frío que solo bastaría respirarlo para que se congelase instantáneamente nuestra tráquea y pulmones… ¡qué fuerte!

Hay ciudades conocidas por sus extraordinarias bajas temperaturas, entre ellas, las ubicadas en Siberia (Ojmjakon, Tomtor y Verchojansk) donde se suelen registrar temperaturas cercanas a los menos 70 °C durante el invierno. Personalmente, no he experimentado una caída semejante de la temperatura, pero sí que he probado los -18 °C en el mirador del Matterhorn glacier paradise situado a 3.883msnm. Pero confieso que también sentí mucho frío cuando en los años 90’ llegué al tercer tramo del Teleférico de Mérida a unos 4.045msnm y eso que la temperatura no era inferior a los 10°C. Curioso ¿no?

En fin, el frío puede incomodarnos un poco, y tal vez más, si viene acompañado de lluvia, viento y nieve cuando no estamos preparados, pero lo que más me gusta del frío y, especialmente del invierno, es su invitación al recogimiento, la introspección, a compartir una buena taza de chocolate caliente o té con amigos y, seguidamente, al que carguemos nuestras pilas para recibir con buen ánimo el esplendor de la primavera. Y tú ¿cuál es la temperatura más fría que has experimentado?


La Lista A y B de Warren Buffett

En estos días leí un artículo sobre un ejercicio recomendado por Warren Buffett (uno de los mayores inversores y persona más rica del mundo) para lograr nuestros objetivos personales y profesionales, el cual, me gustaría compartir con Ustedes aprovechando que estamos comenzando un Nuevo Año.

Todo nace de una anécdota que tiene como protagonista el propio piloto de Buffet (Mike Flint), quien habiendo sido piloto de cuatro presidentes norteamericanos, sentía que no había alcanzado aún sus objetivos.

Un día Buffet bromeando con Mike le dijo que no había sido un buen jefe con él porque de lo contrario Flint ya se habría empeñado en hacer realidad sus propios sueños. El piloto entonces le pidió ayuda al manager quien lo invitó a escribir una lista con sus 25 objetivos más importantes, los “top goals” indicadores de éxitos en la vida y en la carrera. Después de leerla, Buffet le pidió al piloto elegir entre la lista solo 5 objetivos, aquellos que ansiaba más que cualquier otra cosa.

Obviamente no fue fácil, pero Flint lo hizo y ello se convirtió en la lista A. Buffet entonces le preguntó cómo haría para lograr sus metas de la lista A y los otros (la lista B), a lo cual el piloto respondió que los primeros cinco eran los objetivos más importantes, pero que también eran importantes los otros, por lo que habría trabajado intermitentemente hasta que no los hubiese logrado todos.

Fue en aquel punto que Buffet le dijo que la lista B era la “avoid at all cost list” (la lista a evitar a toda costa), porque ninguno de esos objetivos debía distraerlo hasta tanto no hubiese logrado los primeros cinco, pues de lo contrario se hubiera convertido en un “experto de todo y un maestro de nada” o como decían en mis tiempos de universidad, un “todero” (conocedor de todo, pero con poca profundidad).

Está iniciando un Nuevo Año y pienso que el ejercicio de Buffett nos sea útil para que reflexionemos sobre aquellas cosas y actividades que nos hacen desviarnos de nuestro progreso porque realmente no son importantes y nos concentremos en las que verdaderamente lo son. Yo estoy haciendo mi lista ¿y tú?…