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Tú Papo (La rivoluzione d’amore)

Hace unas semanas me encontraba en un aeropuerto esperando a un familiar, cuando de pronto anunciaron que su vuelo aterrizaría con casi dos horas de retraso. Decidí entonces no estresarme y aprovechar mi estancia allí para darme una pasada por el quiosco del aeropuerto, ir a curiosear un poco entre las estanterías de libros a ver qué cosa interesante encontraba y ¡vaya que lo hice!

Me topé aquel día con una historia y un presente real, conmovedor, narrada con cariño, con amor profundo, amor del alma. Una historia y un presente que no me ha dejado indiferente, con el cual he tragado fuerte, aguantando lágrimas y, a la vez, he reído y me he divertido con las aventuras y anécdotas que se relatan con Papo como protagonista.

Una historia y un presente escrito por Andrea Pilotta (el papá de Papo) que habla de retos, lucha, amor (infinito), resignación, sonrisas, hazañas, despedidas, luto, pérdidas y de cómo sanar y continuar cada uno y/o juntos (en la medida de lo posible) viviendo con dignidad de este lado del Universo. Una historia y un presente real, sin duda, de unión familiar, valentía, coraje, de superación constante.

A la familia Pilotta, no la conozco personalmente, aun así, vayan mis más sinceros respetos para ustedes.

Más información en:
http://www.paposuperhero.com/site/
http://www.illibraio.it/libri/andrea-pilotta-la-rivoluzione-damore-9788811673927/


Cuando leer es una medicina

Hace unos días leí un artículo sobre la “biblioterapia”, una técnica auxiliar en la psicoterapia y en los grupos de auto-ayuda, cuyos efectos positivos han sido demostrados.

Supe que el término fue acuñado por S. Crothers en 1916, pero lo que más llamó mi atención ha sido la idea de que la literatura pueda ser una medicina para el alma. Es más, al parecer es una medicina tan antigua como el ser humano.

De lo que se trata es de escoger aquella literatura susceptible de crear una especial resonancia en nosotros, quizás una conexión con el problema que estamos viviendo.

Y es que la lectura tiende a mejorar nuestro grado de comprensión no solo de nosotros mismos sino también de los demás (reales o virtuales): como afirma Keith Oatley, escritor y psicólogo “sumergirse en los mundos imaginarios de la narrativa refuerza la empatía y mejora la capacidad de asumir un punto de vista diferente al nuestro”[1].

Quizás por eso es que leyendo reímos o lloramos, nos angustiamos o relajamos, vivimos aventuras e historias de vida y destinos sorprendentes. La verdad es que siento que la lectura nos hace personas más ingeniosas, pone en marcha nuestro cerebro, reduce nuestro estrés, promueve nuestras competencias sociales y mejora nuestra escritura. Pienso que la lectura puede cambiarnos, puede modificar nuestro modo de ver y entender el mundo, de allí la importancia de saber escoger lo que leemos.

Cierto, a menudo nuestras jornadas están llenas de un montón de compromisos y cosas por hacer, con lo cual no tenemos el tiempo que quisiéramos para leer: estamos ocupados, cansados y estresados. A veces leemos a trozos, pero sin estar verdaderamente concentrados. Así que les dejo unos consejos que leí, a ver cómo nos va:

-Tomémonos el tiempo. ¿por qué no señalar en nuestra agenda una hora dedicada a la lectura?

-Acerquémonos a nuestro libro preferido sin prisas y relajémonos, y ¿por qué no?, combinémoslo con un pequeño aperitivo.

-Apaguemos el celular, el portátil y la tele.

-Leamos con consciencia, reflexionemos sobre lo que hemos leído y apuntémonos las frases más bellas.

En fin, si bien estamos distraídos por una cantidad incesante de estímulos diversos, aprovechemos nuestras capacidades para comprender que la literatura, la lectura, poseen un indispensable valor educativo, formativo y también curativo.

Leer, entender y escribir, cura.

[1] Dal Farra, M. (2017, Febrero 24). “La cura pre-scritta”. Ticino 7, 8, p. 9.