From pixabay.com

Tú Papo (La rivoluzione d’amore)

Hace unas semanas me encontraba en un aeropuerto esperando a un familiar, cuando de pronto anunciaron que su vuelo aterrizaría con casi dos horas de retraso. Decidí entonces no estresarme y aprovechar mi estancia allí para darme una pasada por el quiosco del aeropuerto, ir a curiosear un poco entre las estanterías de libros a ver qué cosa interesante encontraba y ¡vaya que lo hice!

Me topé aquel día con una historia y un presente real, conmovedor, narrada con cariño, con amor profundo, amor del alma. Una historia y un presente que no me ha dejado indiferente, con el cual he tragado fuerte, aguantando lágrimas y, a la vez, he reído y me he divertido con las aventuras y anécdotas que se relatan con Papo como protagonista.

Una historia y un presente escrito por Andrea Pilotta (el papá de Papo) que habla de retos, lucha, amor (infinito), resignación, sonrisas, hazañas, despedidas, luto, pérdidas y de cómo sanar y continuar cada uno y/o juntos (en la medida de lo posible) viviendo con dignidad de este lado del Universo. Una historia y un presente real, sin duda, de unión familiar, valentía, coraje, de superación constante.

A la familia Pilotta, no la conozco personalmente, aun así, vayan mis más sinceros respetos para ustedes.

Más información en:
http://www.paposuperhero.com/site/
http://www.illibraio.it/libri/andrea-pilotta-la-rivoluzione-damore-9788811673927/


Llorar con el alma

¿Te ha ocurrido llorar como si fuese la última vez que te lo pudieses permitir? ¿Esa sensación en la que no puedes controlar lo que sale de tus ojos, ni de tu nariz y ni siquiera los gemidos tenues y pausados de tu garganta porque hasta el aire te falta?.

Personalmente he experimentado esa sensación más de una vez y cuando he llegado a esa situación ha bastado un simple disparador. No ha habido un por qué preciso para ese llanto del alma, sino un cúmulo de porqués.

Y es que he llorado por mis pérdidas: porque algo ha cambiado, porque alguna situación ha llegado a su fin, porque ya no tengo aquello que tenía o creía tener, porque he tenido que dejar algo que apenas empezaba.

Lloro por los seres queridos que han partido. Lloro por mis pérdidas que quiero dejar atrás y continuar.

Bien dicen que llorar no es de débiles pues nacimos llorando para tomar aire, sacar lo que nos duele y seguir adelante.

Así que lloro, lloro con el alma y pienso en construir, en ir adelante.