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Luces de Navidad…

Las luces de Navidad decoran las calles, vitrinas de negocios, casas, hogares haciendo que la atmósfera sea más placentera, especial, sobre todo, en esta época del año donde la oscuridad y el frío tienden a ser protagonistas por buena parte de la jornada (al menos para los que vivimos en el hemisferio septentrional del planeta Tierra).

Una época que me trae bonitos recuerdos de mi infancia en casa de los Abuelos paternos donde el pesebre artesanal no faltaba y cada año éste era más creativo y sorprendente que el año anterior. O recuerdos del 25 de diciembre en casa de los Abuelos maternos donde no sólo pesebre y arbolito de luces aguardaban, sino también unos bollitos de maíz aliñados y fritos muy suculentos que hacía la abuela (me parece que solo por este día, el pan espléndido que hacía mi abuelo panadero, pasaba a segundo lugar).

Olores, sabores, amores, encuentros que no se olvidan.

Hoy en día el arbolito de Navidad con su montón de luces y estrella en lo alto (a solicitud expresa de mi sobrino) no falta en casa. El pesebre tampoco falta (aunque bastante más sencillo comparado con los de las Abuelas).

Y qué decir de los olores y sabores…tampoco faltan…diversos, enriquecidos…después de tanto andar.

Con mucho cariño, a mi familia y a quien esté leyendo estas líneas, les deseo una ¡Feliz Navidad! 🎄


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#VDLN: En mi corazón…siempre

¡Hola a todas/os! Este #ViernesDandoLaNota o #VDLN es súper especial porque celebramos el segundo cumpleaños de mi sobrino Luis Gustavo, así que este viernes y fin de semana se lo dedico a él 😀

Estoy segura que la pasarás fenomenal al lado de tanta gente que te quiere. Que sepas que escogí esta canción porque me encanta y además acompaña una película que también me gusta mucho…está subtitulada, así que Luisma podrá leértela.

Un besote y abrazo inmenso😘

Phil Collins, “You’ll be in My Heart”, 1999 (escenas del film Tarzán)



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Viernes dando la nota

El Viernes dando la nota es un carnaval de blogs en el que todos los blogueros participantes dejamos una canción y entre todos hacemos del viernes un día lleno de música.
Si quieres participar, sólo tienes que publicar en tu blog una entrada con una o varias canciones que te gusten, que signifiquen algo especial para ti, que quieras que descubramos, que no puedas quitarte de la cabeza… y enlazarlo al Viernes dando la nota. ¡Tienes tooooooda la semana hasta el siguiente VDLN!
Recuerda viejas canciones, rememora momentos, conoce nuevos artistas, y sobre todo, ¡baila, canta y diviértete!
Si quieres saber más, conocer las reglas, y cómo participar puedes verlo todo aquí.

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Tú Papo (La rivoluzione d’amore)

Hace unas semanas me encontraba en un aeropuerto esperando a un familiar, cuando de pronto anunciaron que su vuelo aterrizaría con casi dos horas de retraso. Decidí entonces no estresarme y aprovechar mi estancia allí para darme una pasada por el quiosco del aeropuerto, ir a curiosear un poco entre las estanterías de libros a ver qué cosa interesante encontraba y ¡vaya que lo hice!

Me topé aquel día con una historia y un presente real, conmovedor, narrada con cariño, con amor profundo, amor del alma. Una historia y un presente que no me ha dejado indiferente, con el cual he tragado fuerte, aguantando lágrimas y, a la vez, he reído y me he divertido con las aventuras y anécdotas que se relatan con Papo como protagonista.

Una historia y un presente escrito por Andrea Pilotta (el papá de Papo) que habla de retos, lucha, amor (infinito), resignación, sonrisas, hazañas, despedidas, luto, pérdidas y de cómo sanar y continuar cada uno y/o juntos (en la medida de lo posible) viviendo con dignidad de este lado del Universo. Una historia y un presente real, sin duda, de unión familiar, valentía, coraje, de superación constante.

A la familia Pilotta, no la conozco personalmente, aun así, vayan mis más sinceros respetos para ustedes.

Más información en:
http://www.paposuperhero.com/site/
http://www.illibraio.it/libri/andrea-pilotta-la-rivoluzione-damore-9788811673927/


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El Escape Room

¿Has escuchado hablar del Escape Room? Pues me he enterado hace poco de este juego de lógica con una duración de 60 minutos o un poco más, que nació en el 2006 de la mano de un grupo de programadores de la Silicon Valley y que ahora está haciendo furor, eso parece, no solo en América sino también en algunas ciudades europeas, como en Reino Unido, Madrid o Milán donde desde algunos años existe el Maniac Palace, el Escape Room más grande de Europa.

Ahora ¿de qué se trata este juego? Veamos, todo comienza reuniendo en una sala cerrada a los jugadores o participantes quienes disponen de una hora para resolver una serie de enigmas al estilo Agatha Christie de modo de salir victoriosos de aquel room. A tal fin, los jugadores tienen que utilizar sus capacidades cognitivas, gestionar el ansia, trabajar en equipo, ser creativos y optimizar cada minuto, disponiendo sólo de tres ayudas. El límite en el tiempo es importante porque es lo que estimula el fast thinking (pensamiento rápido), dicen los psicoterapeutas.

Un juego que me suena divertido, sobre todo, después no solo de leer testimonios de grupos de amigos o colegas que lo han hecho, sino también después de saber que existen familias, donde adultos y adolescentes se han sometido a la prueba y han salido del room victoriosos, alegres, orgullosos de haber hecho algo divertido juntos y donde cada uno ha aportado, sin duda, su granito de arena.

El juego me produce mucha curiosidad y me entusiasma, aunque confieso que también me da un poquito de ansia. Y a ti ¿qué te parece?, ¿te animarías a jugarlo?


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Un día como hoy #8

Día especial para escribirte a ti.

Mi primera compañera de juegos, travesuras y aventuras, esas que incluían cortarnos el cabello una a la otra para sacarnos un flequillo (una no muy buena idea) o hacernos una melena larga con el vestido del pijama (lo que sí se nos daba muy bien) o alargarnos las uñas con sellotape (un trabajón que duraba poco) o tirarnos por una bajada con la bicicleta sin frenos (acabando por los suelos con los dientes completos, ¡por fortuna!) o hacer desaparecer las verduras de nuestro plato sin haberlas probado (pura magia) o escribir un montón de cartas jugando a que vivíamos en lugares súper distantes cuando lo que nos separaba era una cama de la otra. Y ya vez, lo que es la vida, ahora nos separan más de ocho mil kilómetros.

Día para escribirte a ti, que compartiste tu cama conmigo después de haber visto una película de terror, sabiendo que durmiendo mis piernas y brazos poco sabían de educación (¿cuántas patadas no?).

A ti que te conozco desde que tengo memoria y hemos vivido juntas momentos de gran satisfacción y también dolor.

A ti que tienes un corazón, de esos que sólo pocos tenemos la dicha de encontrar y conservar.

A ti a quien extraño un montón abrazar y besar, sobre todo, un día como hoy.

A ti Yani.

¡Feliz Cumpleaños Hermana!

 


Cenas a tres y más…

Éramos tres en una Renault de 5 puertas en los años 80’. Después de una larga jornada de trabajo mi madre venía a recogernos al cole.

Camino a casa, si era viernes -creo recordar- y si el coche no nos había dejado varadas en algún lugar del camino -cuestión que solía ocurrir con cierta frecuencia- cenábamos fuera. Era genial, un regalo después de una semana de empeño, de ella trabajando y nosotras estudiando.

Nos deteníamos en la esquina de las empanadas fritas, todavía recuerdo el olor, qué delicia. Me encantaban las empanadas de queso que venían con un huequito en un extremo para diferenciarlas de las empanadas con otros rellenos. Las de carne molida (carne picada) también eran suculentas.

Otras veces nos íbamos al puesto de las hamburguesas de toda la vida, un lugar familiar donde había dos opciones: hamburguesas con queso o sin queso. Recuerdo que eran ricas y lo mejor, las patatas fritas que te ponían cortadas en forma de rizos con gajos de limón para que se los exprimieses encima. Un toque diferente. Además, hacían unas merengadas de ensueño (a base de helado), mi preferida la de mantecado (vainilla).

También nos gustaba ir a nuestro restaurante chino. No era nuestro, solo que estaba cerca de casa y nos consentían tanto que nos encantaba ir. A mí, que siempre he sido más pequeña de lo que suele ser la gente, me ponían una silla súper chula y cómoda a la altura de la mesa, genial para compartir con la familia. Y lo mejor, con mi bebida venía una sombrilla de bambú colorida, ¡qué alegría!

Éramos tres, después fuimos cuatro y luego cinco…siempre compartiendo la misma mesa, el pan. Por fortuna, aún, ahora.


Un día como hoy #3

Día para escribirte a ti.
Mujer sabia, paciente.
Mujer con carácter, respetuosa.
Mujer empática.
Mujer que ama con el alma.
Mujer que enseña con la razón y educa con el corazón.
Mujer que, aunque las cosas no vayan tan bien como quisiera,
no olvida el arte de sonreír.
Mujer agradecida.
Mujer que sueña y fluye con alegría.
Mujer que valora la vida, la ama, la vive.
Día para agradecerte a ti, mamá.
¡Feliz día Madres! 👩Flor (2)


Cena sin receta

Por lo general, no cocinamos para cenar, pero esta noche mientras conversábamos y hacíamos zapping llegamos a un canal donde estaban cocinando una pasta corta con una especie de ragú de salchichas estupendo. Todos mirábamos y guardábamos silencio porque teníamos la boca hecha agua. Simplemente se veía delicioso.

Termina el programa, y todos se voltean a verme. Sus ojos y sus sonrisas pícaras me decían que querían eso para cenar. Les he dicho «No hay problema, ahorita mismo hago algo similar de jugoso». Me pongo manos a la obra.

De la nevera saco un diente de ajo con la mitad de una cebolla, unas lonjas de bacon, hojas de salvia y parmesano.  Pongo el agua a hervir.

Meto el sartén a calentar con un poquito de aceite de oliva a fuego lento con el ajo y la cebolla hasta que se cristalicen, echo el bacon y también se cristaliza, cuelo el exceso de aceite y vuelvo a la cocción.

Saco de la alacena una lata de tomates enteros pelados y un poco de peperoncino seco.  Todo va al sartén maravilloso y el agua está por hervir.

El agua hierve y le echo su sal, solo falta la pasta. La busco y ¡Oh-oh! No tengo suficiente de cada una. Por la hora, ya no encontraré ningún negocio abierto (sí todavía la compro, no he intentado hacerla).

Me toca hacer un mix, punto crucial. Cualquier amante de la pasta me lo reprocharía. Lo sé, los tiempos de cocción de cada pasta son distintos, y a nosotros también nos encanta la pasta al dente.

Así que me arriesgué y metí en la olla hirviendo con sal lo que me quedaba de mezza manica (esa pasta en forma de tubo) y penette (plumitas), ambas con sus estrías en la superficie exterior que permiten mayor adherencia de las salsas.

pasta

From GonMaye

Resultado: un plato delicioso hecho en casa en compañía de tus seres queridos y que nos ha sorprendido a todos porque terminaron las plumitas dentro de los tubitos, un gran mix súper jugoso.

¡Buen provecho familia!


Carnaval: disfraces, papelillo y mucho más…

A mi sobrino de casi siete años le encanta la alegría del Carnaval y disfrazarse de superhéroe. Su emoción es tal que nos contagia a todos en la familia y nos hace recordar hermosos y divertidos momentos vividos juntos.

Su emoción me ha hecho recordar las ansias con las cuales esperaba ese viernes antes del asueto de Carnaval cuando era tan solo una niña. Y es que ese día era muy especial en la escuela porque todos los niños íbamos disfrazados, había bailes, música, caramelos, papelillos, serpentinas y todo era más relajado, quiero decir, era un día de escuela diferente. Las maestras estaban más contentas de lo habitual, sonreían más de lo habitual, en realidad, todos lo hacíamos porque simplemente era un día de fiesta (de jugar, bromear y divertirse).

Ese viernes en la escuela se hacía también un concurso de disfraces por cada clase. Recuerdo cuánta ilusión nos hacía (a mi hermana mayor y a mí) participar. Tanto así, que cada año mis tías se esmeraban para que maquillaje, peinado y demás detalles estuvieran lo mejor posible. Los disfraces a veces nos lo compraban mamá o papá, otras veces eran adaptaciones de los disfraces de mis tías y otras veces creaciones de una amiga que estaba probando su talento como costurera.

Finalmente, llegaba el viernes de Carnaval en la escuela y el concurso de disfraces. Había un ansia por ver a los compañeros de clase y por descubrir o adivinar de qué estaban disfrazados; ansia por saber si podrías reconocerlos bajo su disfraz o máscara; curiosidad por saber si ellos podrían reconocerte.

Superman, Batman, la mujer maravilla, el zorro, mi bella genio, Drácula, la bruja, el vaquero, el hombre araña, caperucita roja, la princesa y el príncipe, la bailarina y otros, son tan solo algunos de los disfraces que recuerdo solían desfilar no solo en la escuela sino también en las calles de la ciudad, donde podías encontrarte con otros niños para tirarte sanamente papelillo, serpentinas y caramelos.

Al día siguiente solíamos irnos de la ciudad con rumbo al mar, a los pueblos de playa donde las fiestas carnestolendas las disfrutamos tanto los niños como los adultos. Y es que de dónde vengo estas fiestas se celebran con mucha agua, desde tobos, baldes y cubos de agua, pasando por globitos llenos de agua y mangueras de jardín, hasta terminar con otras sustancias como huevos y harina para hacerte una gran torta colorida en la cabeza. Así que ¿qué mejor que un lugar cercano al mar para disfrutar con alegría de esta fiesta? Al final ¿qué más da si te empapan? ¡Ya estás en traje de baño! Y del cabello ni te preocupas porque ya lo tienes repleto de sal y arena. Del huevo y la harina tampoco te preocupas porque se quita con el otro cubo de agua que te venga encima y, así, pasas la fiesta con alegría y bailando calypso.

Tengo hermosos recuerdos de días y noches de Carnaval en la playa con mi familia y amigos, quedándonos en carpas para disfrutar de las estrellas.  Pero no todos los años podíamos permitirnos estos viajes, así que también nos tocaron carnavales cerquita de casa, es decir, en casa de la Abuela, igualmente estupendos y fantásticos.

Mi abuelo y abuela vivían con mis tías, aun solteras en aquel tiempo. Una de ellas, la más apasionada por el orden y la limpieza, recuerdo que apartaba alfombras, sofás, cojines, mesas y demás accesorios en un ángulo para que no se mojasen y arruinasen con la tiradera de agua normal de esta festividad.

La casa de la Abuela tenía un pequeño recibidor con una puerta que daba a su cocina. Apenas tocabas el timbre de su casa, ya tu ansia crecía porque no sabías cuando te caería tu balde de agua preparado por los familiares que habían llegado primero que tú a la fiesta. A veces el cubo de agua te tocaba tan solo entrar en su casa, otras veces, recuerdo que esperaban a que te relajases para tirártelo y si querías asegurarte de que no te tocaría ningún tobo con agua, tenías que sentarte en uno de los sofás intocables de la casa de la Abuela, es decir, la zona de pausa y prohibida de disturbios. Allí mi dulce y sabia Abuela tenía la última palabra.

Al final, el Carnaval en casa de la Abuela era (y es) inolvidable, desayunabas, almorzabas, merendabas y cenabas empapado de agua, jugando, bromeando y riendo.

Doy gracias a mi sobrino por mantener esta magia y esa alegría viva, y a sus papis porque lo hacen posible…Les deseo felices fiestas😁