Cenas a tres y más…

Éramos tres en una Renault de 5 puertas en los años 80’. Después de una larga jornada de trabajo mi madre venía a recogernos al cole.

Camino a casa, si era viernes -creo recordar- y si el coche no nos había dejado varadas en algún lugar del camino -cuestión que solía ocurrir con cierta frecuencia- cenábamos fuera. Era genial, un regalo después de una semana de empeño, de ella trabajando y nosotras estudiando.

Nos deteníamos en la esquina de las empanadas fritas, todavía recuerdo el olor, qué delicia. Me encantaban las empanadas de queso que venían con un huequito en un extremo para diferenciarlas de las empanadas con otros rellenos. Las de carne molida (carne picada) también eran suculentas.

Otras veces nos íbamos al puesto de las hamburguesas de toda la vida, un lugar familiar donde había dos opciones: hamburguesas con queso o sin queso. Recuerdo que eran ricas y lo mejor, las patatas fritas que te ponían cortadas en forma de rizos con gajos de limón para que se los exprimieses encima. Un toque diferente. Además, hacían unas merengadas de ensueño (a base de helado), mi preferida la de mantecado (vainilla).

También nos gustaba ir a nuestro restaurante chino. No era nuestro, solo que estaba cerca de casa y nos consentían tanto que nos encantaba ir. A mí, que siempre he sido más pequeña de lo que suele ser la gente, me ponían una silla súper chula y cómoda a la altura de la mesa, genial para compartir con la familia. Y lo mejor, con mi bebida venía una sombrilla de bambú colorida, ¡qué alegría!

Éramos tres, después fuimos cuatro y luego cinco…siempre compartiendo la misma mesa, el pan. Por fortuna, aún, ahora.


Entre Arepas y Crescentine

En estos días he descubierto que en la región de la Emilia-Romaña en Italia, particularmente en Bolonia y Módena, existe un tipo de pan conocido como crescentina o crescenta, y también como tigella.

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From canva.com

Se trata de un producto tradicional que se prepara con agua, harina de trigo y levadura de cerveza, dándosele una forma redonda. Hay quien también le agrega un poco de leche o nata, o aceite (de oliva o girasol) o simplemente manteca.

Una vez listas las crescentine o tigelle se comen acompañando los excelentes embutidos de la zona y otras latitudes: salchichas, mortadelas, culatello, jamón y pare usted de contar…todo acompañado de un vino frizzante, un Lambrusco. Lo mismo se hace con los ñoquis gigantes fritos (gnocchetto) famosos en la zona, cuya idea es comerlos recién hechos y rellenos con el embutido que se prefiera. Todo delicioso…

La preparación de las crescentine o tigelle me ha recordado la forma en que preparo una de las comidas que no falta en nuestra mesa el fin de semana: la Arepa. Ella solo requiere agua, harina de maíz (precocida), sal y un gustoso amasado. Así que es genial para los que están controlando la ingesta de gluten. Además, si te apetece puedes agregarle a la masa unas semillas de sésamo, chía, lino o linaza, hojuelas de avena o cualquier otro cereal que te guste.

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From canva.com

La Arepa una vez cocida (asada, al horno o frita) también la puedes rellenar de embutidos como se hace con las crescentine, pero también es deliciosa rellena de ensaladas, frijoles, pescados, carnes, quesos, etc. Se adapta a todo. Incluso, si la prefieres sin embutir va genial para acompañar sopas, barbacoas o parrillas, así como al estilo pan.

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From canva.com

Y para acompañar la Arepa, nada como un buen jugo o zumo natural: naranjas, parchitas o maracuyás, lechosas o papayas, patillas o sandías, piñas, etc., o un buen batido o mix de frutas (lo que ahora llaman smoothie). El “tres en uno” (remolacha, zanahoria y naranja), uno de los que más recuerdo ¡súper energético!

La Arepa es una comida amada y soñada por todos los que conocemos el placer de comernos una a cualquier hora. Hasta los niños la adoran.

Confieso que cada vez que me como una Arepa, suspiro y me pregunto cómo es posible que tanta gente no sepa de ella.

Y tú ¿la has probado?


Cena sin receta

Por lo general, no cocinamos para cenar, pero esta noche mientras conversábamos y hacíamos zapping llegamos a un canal donde estaban cocinando una pasta corta con una especie de ragú de salchichas estupendo. Todos mirábamos y guardábamos silencio porque teníamos la boca hecha agua. Simplemente se veía delicioso.

Termina el programa, y todos se voltean a verme. Sus ojos y sus sonrisas pícaras me decían que querían eso para cenar. Les he dicho «No hay problema, ahorita mismo hago algo similar de jugoso». Me pongo manos a la obra.

De la nevera saco un diente de ajo con la mitad de una cebolla, unas lonjas de bacon, hojas de salvia y parmesano.  Pongo el agua a hervir.

Meto el sartén a calentar con un poquito de aceite de oliva a fuego lento con el ajo y la cebolla hasta que se cristalicen, echo el bacon y también se cristaliza, cuelo el exceso de aceite y vuelvo a la cocción.

Saco de la alacena una lata de tomates enteros pelados y un poco de peperoncino seco.  Todo va al sartén maravilloso y el agua está por hervir.

El agua hierve y le echo su sal, solo falta la pasta. La busco y ¡Oh-oh! No tengo suficiente de cada una. Por la hora, ya no encontraré ningún negocio abierto (sí todavía la compro, no he intentado hacerla).

Me toca hacer un mix, punto crucial. Cualquier amante de la pasta me lo reprocharía. Lo sé, los tiempos de cocción de cada pasta son distintos, y a nosotros también nos encanta la pasta al dente.

Así que me arriesgué y metí en la olla hirviendo con sal lo que me quedaba de mezza manica (esa pasta en forma de tubo) y penette (plumitas), ambas con sus estrías en la superficie exterior que permiten mayor adherencia de las salsas.

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From GonMaye

Resultado: un plato delicioso hecho en casa en compañía de tus seres queridos y que nos ha sorprendido a todos porque terminaron las plumitas dentro de los tubitos, un gran mix súper jugoso.

¡Buen provecho familia!


Nuestra lonchera del kínder y el Kyaraben

En estos días un amigo me comentaba que había visto un video en la tele sobre un grupo de mamás japonesas que preparaban unas loncheras geniales y divertidas para sus niños en kínder.

¿Qué tienen de genial?, pues que estas mamás logran darles a los alimentos forma de personajes del manga o dibujos animados más populares, así como de animales, flores, paisajes, monumentos, etc., y después de tanto mimo, también se esmeran en colocar todas las piezas con mucho orden dentro de un recipiente o tupper, mejor conocido en Japón como bento box[i].  O sea, que cuando los niñitos abren sus loncheras se encuentran no solo con una obra de arte sino también con su comida del día.

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From: https://cookwithkathy.wordpress.com

Mi amigo con mucho entusiasmo me dijo que le hubiese encantado de niño haber abierto su lonchera y haberse encontrado con semejante sorpresa. Por lo que enseguida su comentario despertó mi curiosidad por ver el video en cuestión, lo cual hice, pero no sin antes hacer un viaje con él a nuestra infancia.

Y viajamos a las loncheras de aquellos tiempos. Las mías de plásticos, las de él de metal. Recordamos que a veces cerraban bien, pero que otras veces (por no decir siempre) no. Recordamos que a veces venían acompañadas de un termo donde nos metían el jugo o el zumo, pero que no importando cuan fuerte lo cerraras, siempre terminaba por mojarte el pan.

Reímos mucho de nuestras loncheras, de nuestro pan empapado, del jugo que ya sabía mal a mitad de jornada, del biberón y el chupón. Recordamos nuestras loncheras y nuestras madres ¡cuánto trabajo ya tenían con nosotros y eso que no conocían el charaben!

Porque sí, el charaben o kyaraben es todo un arte, y como todo arte requiere horas de trabajo, paciencia y pasión. De eso sabe Tomomi Maruo, una “charabentist” o “food artist” quien, en su video que puedes ver aquí, confiesa que tarda al menos una hora en diseñar un charaben, pues es un trabajo lleno de pequeños detalles. Ella da cursos tutoriales a mamás y les enseña, por ejemplo, cómo cortar las hojas de algas, cómo hacer formas utilizando el papel film o cómo usar la mayonesa como pegamento de los diversos y pequeños fragmentos de comida del personaje o diseño a crear. Sus creaciones son hermosas, pero como bien aclara lo importante no es solo que luzcan bien, sino también que sepan bien, pues de lo contrario nada tendría sentido.

chara-bento

From: http://piensaenchic.com

Cierto, es un estilo bastante arraigado en Japón, porque en la mayoría de los jardines de infancia los niños deben llevar su comida. Así que las mamás se levantan muy tempranito para prepararles sus chara-bentos, mientras que los peques supongo que no hacen más que soñar con la hora de la comida para ver su sorpresita del día. ¡Qué emoción!

Ya entiendo el entusiasmo de mi amigo. Por fortuna, no hay límites a la imaginación. Así que voy a ver si aprendo hacer algún chara-bento para regalárselo al niño que vive en mi amigo ¿y por qué no?, regalárselo a la niña que vive en mí.

[i] Si te interesan algunas recetas charaben puedes obtenarlas aquí . Para conocer más sobre la historia del bento visita http://www.nihonjapangiappone.com/pages/cucina/bento.php. Algunos tips sobre cómo preparar una bento en http://es.wikihow.com/hacer-un-bento. Otros accesorios para preparar una bento y practicar el estilo charaben en http://www.modes4u.com/es/cute/c259_Accesorios-bento.html/page/all