Cita de la semana #60

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#citadelasemana

“La recompensa de una buena acción está en haberla hecho.”
– Lucio Anneo Séneca (4 a.C.-65 d.C.)
Filósofo, político, orador y escritor latino.

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Mantiene las (tus) alas…

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“La alegría y el amor son las alas para las más grandes acciones”.
-Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832).
Poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán.

 


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Necesidad de buenas noticias

Hace algunos días leí un artículo de Elena Lidonnici* sobre un interesante fenómeno que está ocurriendo en el mundo y que tiene que ver con la difusión de “buenas noticias” para contrarrestar los efectos nocivos que emocionalmente provocan sobre el ser humano las noticias negativas (miedo, opresión, desconfianza en sí mismo y en los demás, entre otros).

Y es que, al parecer, el mundo caracterizado por las noticias dramáticas donde los hechos positivos y las ideas creativas permanecen generalmente en la sombra, está cansando a la gente. Así que consumidores, lectores, internautas, en fin, la gente que quiere y tiene la necesidad de leer, escuchar y conocer las noticias positivas, están creando comunidades, sobre todo on-line, para darle espacio exclusivo a las historias de mujeres, hombres, voluntarios, cooperativas, fundaciones y empresas que hacen el bien en sus respectivos ámbitos.

El fenómeno es tal, que quien sabe si lleve a los grandes inversores de publicidad a apostar por patrocinar las buenas noticias. Ya veremos, por lo pronto, sé que a un año de la creación de GonMaye, noticias como éstas me llenan de optimismo, y no porque desconozca la existencia de sufrimientos, de la negatividad y el mal, o éstos me sean indiferentes, sino porque confío en que es posible que la buena voluntad, las cosas hechas de buena fe y el bien sean las que fundamentalmente primen.

* Lidonnici, E. (2018, Enero 3). «Voglia di buone notizie», Cooperazione, núm. 1, p. 70.


La Lista A y B de Warren Buffett

En estos días leí un artículo sobre un ejercicio recomendado por Warren Buffett (uno de los mayores inversores y persona más rica del mundo) para lograr nuestros objetivos personales y profesionales, el cual, me gustaría compartir con Ustedes aprovechando que estamos comenzando un Nuevo Año.

Todo nace de una anécdota que tiene como protagonista el propio piloto de Buffet (Mike Flint), quien habiendo sido piloto de cuatro presidentes norteamericanos, sentía que no había alcanzado aún sus objetivos.

Un día Buffet bromeando con Mike le dijo que no había sido un buen jefe con él porque de lo contrario Flint ya se habría empeñado en hacer realidad sus propios sueños. El piloto entonces le pidió ayuda al manager quien lo invitó a escribir una lista con sus 25 objetivos más importantes, los “top goals” indicadores de éxitos en la vida y en la carrera. Después de leerla, Buffet le pidió al piloto elegir entre la lista solo 5 objetivos, aquellos que ansiaba más que cualquier otra cosa.

Obviamente no fue fácil, pero Flint lo hizo y ello se convirtió en la lista A. Buffet entonces le preguntó cómo haría para lograr sus metas de la lista A y los otros (la lista B), a lo cual el piloto respondió que los primeros cinco eran los objetivos más importantes, pero que también eran importantes los otros, por lo que habría trabajado intermitentemente hasta que no los hubiese logrado todos.

Fue en aquel punto que Buffet le dijo que la lista B era la “avoid at all cost list” (la lista a evitar a toda costa), porque ninguno de esos objetivos debía distraerlo hasta tanto no hubiese logrado los primeros cinco, pues de lo contrario se hubiera convertido en un “experto de todo y un maestro de nada” o como decían en mis tiempos de universidad, un “todero” (conocedor de todo, pero con poca profundidad).

Está iniciando un Nuevo Año y pienso que el ejercicio de Buffett nos sea útil para que reflexionemos sobre aquellas cosas y actividades que nos hacen desviarnos de nuestro progreso porque realmente no son importantes y nos concentremos en las que verdaderamente lo son. Yo estoy haciendo mi lista ¿y tú?…


Tiempo de buenos propósitos y proyectos

Comienza un Nuevo Año y con él crecen nuestras aspiraciones por llevar a cabo buenos propósitos y emprender proyectos. Aspiramos, por ejemplo, a aumentar nuestro bienestar físico y metal, a vivir en armonía con las personas y con la naturaleza.

Aspiramos a hacer nuestras maletas y viajar para descubrir el mundo, nuevas culturas y nuevos horizontes; aspiramos aprender un nuevo idioma, a comer más sano, a dejar de fumar y beber menos alcohol, a hacer más ejercicio físico, a hacer dieta y adelgazar, a encontrar un nuevo empleo, a dedicar más tiempo a nuestros padres, parejas, hijos y amigos, a gestionar mejor los gastos y el ahorro, así como gestionar mejor el ansia y el stress.

Aspiramos a organizar finalmente los armarios y maleteros, a reciclar más seriamente, a empeñarnos más en las actividades de voluntariado, a crear y mantener nuestro primer blog, a correr nuestro primer maratón, a volar en parapente o en un globo aerostático, o lanzarnos en paracaídas para experimentar la caída libre y flotar ingrávidos en la inmensidad del cielo.

En fin, la lista de nuestros buenos propósitos puede ser bastante larga. Pero ¿cómo hacer para que no se conviertan en letra muerta?. Sencillo: seleccionemos las condiciones y factores que nos estimulen en la dirección que deseamos. Por ejemplo, en lugar de salir a caminar o correr en solitario, hagámoslo con un amigo, hacerlo acompañados es más motivante que ir solos.

Igualmente, hacer dieta en pareja es más fácil que resistir en solitario ante los apetitosos alimentos que encontramos en el mercado o en la mesa de amigos y familiares. Incluso hacer una apuesta con los amigos sobre quien aguanta más tiempo sin fumarse un cigarro o beber alcohol es más estimulante que hacerlo a solas.

Y qué me dicen de mejorar nuestra gestión del budget familiar, quitándonos así un poco de stress, si probamos en familia el método japonés Kakebo, o de limpiar y organizar espacios al más puro estilo de la gurú del orden Marie Kondo.

Definitivamente, cualesquiera sean nuestras aspiraciones y cualquiera sea el método o estrategia que utilicemos lo importante es que pasemos de las palabras a la acción para que el año 2017 cumplamos nuestros buenos propósitos. ¡Metámonos manos a la obra!


¿Y si somos optimistas?

Comienza el año 2017 y con él mi intención de aumentar mis pensamientos positivos sobre mí misma y los demás. Es un intento por ser optimista, de observar y narrar lo que nos rodea y quienes nos circundan sin etiquetar, criticar ni enjuiciar. Es un intento de aceptar lo que no puedo cambiar ni en el mundo ni en los demás, sin renunciar a aportar mi granito de arena sin expectativas. Tengo en mi mochila dos máster, un doctorado y una cantidad de anécdotas y recuerdos personales, unos gratos otros no tanto. Reconozco que no lo sé todo, ¡pero estoy abierta mental y espiritualmente a continuar aprendiendo…mi mochila aún tiene espacio!

Espero que quien pueda y quiera leer mis líneas, dónde quiera que esté, le abracen sentimientos positivos.