El pizarrón

Recuerdo que de niña volver a clases después de las vacaciones me generaba cierta confusión porque, por un lado, si bien me la había pasado súper sin tener que ir al cole, también pensaba que las vacaciones habían sido muy largas y que ya tenía mucha ganas de volver a la escuela para reencontrarme con los amigos de clase, divertirme en los recreos jugando yoyo, perinola, palitos chinos, yaquis, la ere y ere paralizada y un montón de juegos más, además de disfrutar con los compañeros en las excursiones que preparaba la escuela a parques, museos, etc.

Cada año escolar que comenzaba tenía mucha curiosidad por conocer todo lo que recién llegaba, los nuevos compañeros, maestros, asignaturas, ritmo escolar. Y sí, me gustaba ir al cole, lo que no me agradaba mucho era la idea de tener que despertarme muy temprano por la mañana (claro, levantarme no era el problema, sino la pereza, puesto que en vacaciones o fines de semana a las seis de la mañana ya estaba lista para ver los dibujos animados en la tele).

Sabía que comenzar las clases significaría tener que iniciar las rutinas de estudios, tareas, exámenes e interrogatorios muchas veces delante del pizarrón, sí de esa gran pantalla verde/negra capaz de acoger una montaña de palabras, números, gráficos y fórmulas, a veces, incomprensibles.

En aquél entonces, recuerdo que el pizarrón era de madera y en él se escribía con tiza blanca o de colores, nada que ver con las pantallas tecnológicas y conectadas a ordenadores y portátiles de hoy en día. Sin embargo, aún me acuerdo cómo eran divertidas aquellas pizarras, sobre todo, cuando uno se sabía las respuestas o cuando te dejaban dibujar lo que se te pasaba por la cabeza.

Corregir un error en la pizarra era entonces sumamente sencillo, bastaba pasar la mano por las letras, números, para que aquella arcilla blanca se esfumase convirtiendo en polvo lo escrito. Cancelar el error, hacer desaparecer lo que era incorrecto, era fácil. Sin duda diferente a lo que ocurre en la pizarra de las redes sociales, o lo que sucede con la pizarra de un corazón.

Es septiembre, así que ¡buen regreso!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Create a website or blog at WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: