¿Cuál es la temperatura más fría que has experimentado?

Sentir frío en invierno es una cuestión habitual que solemos experimentar entre los meses de diciembre y marzo si vivimos en el hemisferio norte, pero que también podemos probar entre los meses de junio y septiembre si vivimos en el hemisferio sur. Cada uno de nosotros experimenta una sensación de frío diferente, pues depende mucho de cuánto estemos acostumbrados a las bajas temperaturas. Además, habría que considerar que la sensación de frío se incrementa con el viento y la humedad, por ello es que, aunque se suela considerar que hace frío cuando las temperaturas son iguales o inferiores a 10 ˚C, a veces con tan solo 15 ˚C podemos sentir la sensación de estar por debajo de los 10 ˚C, como consecuencia del incremento de la humedad o el viento.

De acuerdo con algunos estudios, fue en la Antártida en agosto de 2010 cuando se registró por satélite la temperatura más baja en la Tierra alcanzando los -93 °C ¿puedes imaginártelo?… Se trata de una temperatura en la que es imposible sobrevivir, dado que el aire es tan frío que solo bastaría respirarlo para que se congelase instantáneamente nuestra tráquea y pulmones… ¡qué fuerte!

Hay ciudades conocidas por sus extraordinarias bajas temperaturas, entre ellas, las ubicadas en Siberia (Ojmjakon, Tomtor y Verchojansk) donde se suelen registrar temperaturas cercanas a los menos 70 °C durante el invierno. Personalmente, no he experimentado una caída semejante de la temperatura, pero sí que he probado los -18 °C en el mirador del Matterhorn glacier paradise situado a 3.883msnm. Pero confieso que también sentí mucho frío cuando en los años 90’ llegué al tercer tramo del Teleférico de Mérida a unos 4.045msnm y eso que la temperatura no era inferior a los 10°C. Curioso ¿no?

En fin, el frío puede incomodarnos un poco, y tal vez más, si viene acompañado de lluvia, viento y nieve cuando no estamos preparados, pero lo que más me gusta del frío y, especialmente del invierno, es su invitación al recogimiento, la introspección, a compartir una buena taza de chocolate caliente o té con amigos y, seguidamente, al que carguemos nuestras pilas para recibir con buen ánimo el esplendor de la primavera. Y tú ¿cuál es la temperatura más fría que has experimentado?


Organizando con KonMari*

Es jueves y 7 de la mañana, hacen menos de 5 grados centígrados afuera. Casi no he dormido la noche anterior pensando solo en levantarme para organizar y ordenar mi casa siguiendo el método KonMari. Lo confieso, me encanta la organización y el orden, y quienes me conocen pueden dar fe de ello. Quizás sea por eso que me ha llamado tanto la atención este método de Marie Kondo hasta el punto de probarlo.

Y allí estaba, un jueves tempranito con un desayuno ligero en el estómago (crackers, queso de cabra, lonjas de pavo y una taza de té). Y ahora ¿por dónde comienzo? Marie recomienda empezar con la ropa, papeles y objetos varios, para terminar con objetos de valor sentimental (p. 70). Así que he dejado las fotografías, las películas Blu-ray, DVD y, sobre todo, mis libros de últimos. Ello no porque me guste acumular libros😅, sino porque me gusta conservar los que he leído y me han gustado y, además, porque agradezco y aprecio volver a ellos cada vez que los necesito.

De modo que decido comenzar por donde creo tener más desorden, es decir, los papeles. Ufff! He pasado la mañana y la tarde ordenándolo todo y, particularmente, desechando sobres, revistas, periódicos, publicidad, tarjetas, materiales de estudio y evaluación, manuales de aparatos eléctricos, extractos de servicios y más.

El método KonMari señala que para desechar papeles es una buena técnica tirarlos “todos” y quedarse solo con los de uso actual, los requeridos por un periodo limitado y los que hay que conservar indefinidamente (p.97), para luego ordenarlos en tres categorías: los que necesitan atención, los que deben guardarse (documentos contractuales, por ejemplo) y los que no deben guardarse (p.99). Vaya que al final te quedan los que debes guardar porque sí y los que puedes desechar sin problemas. De modo que al principio dije:

-Pues, está fácil…para alguien que le encanta la organización y el orden y, además, tiene un poco más de cuatro años de haberse mudado. No ha de ser muy difícil, es más, poco habrá para desechar. ¡Mi gran sorpresa!: 5 bolsas de desechos que sumaban 44 kilos con 300 gramos.  Pues sí amigas/os, los pesé.

Marie recomienda que una vez se inicie la tarea de organizar y ordenar es mejor no dejarla, sino continuar hasta que hayas acabado. A mí me tomó la mañana y la tarde de un jueves, y tuve que parar porque no quería dormir en mi casa con toda la basura que había desechado. Así que con un poco de ayuda llevé todo al punto ecológico de mi barrio para reciclar, y junto con todo ello mi destructora de papel que hizo kaputt.

Les cuento, eso ha sido solo organizando papeles, ya veré cómo me va con las demás categorías😉

Y vamos que, si alguien quiere apuntarse a probar este método puede encontrarse un ejemplar aquí.

¡Saludos!

*Kondo, M. (2016). La magia del orden. (18º ed.). Aguilar: Barcelona, 196 págs.

 

 


La Lista A y B de Warren Buffett

En estos días leí un artículo sobre un ejercicio recomendado por Warren Buffett (uno de los mayores inversores y persona más rica del mundo) para lograr nuestros objetivos personales y profesionales, el cual, me gustaría compartir con Ustedes aprovechando que estamos comenzando un Nuevo Año.

Todo nace de una anécdota que tiene como protagonista el propio piloto de Buffet (Mike Flint), quien habiendo sido piloto de cuatro presidentes norteamericanos, sentía que no había alcanzado aún sus objetivos.

Un día Buffet bromeando con Mike le dijo que no había sido un buen jefe con él porque de lo contrario Flint ya se habría empeñado en hacer realidad sus propios sueños. El piloto entonces le pidió ayuda al manager quien lo invitó a escribir una lista con sus 25 objetivos más importantes, los “top goals” indicadores de éxitos en la vida y en la carrera. Después de leerla, Buffet le pidió al piloto elegir entre la lista solo 5 objetivos, aquellos que ansiaba más que cualquier otra cosa.

Obviamente no fue fácil, pero Flint lo hizo y ello se convirtió en la lista A. Buffet entonces le preguntó cómo haría para lograr sus metas de la lista A y los otros (la lista B), a lo cual el piloto respondió que los primeros cinco eran los objetivos más importantes, pero que también eran importantes los otros, por lo que habría trabajado intermitentemente hasta que no los hubiese logrado todos.

Fue en aquel punto que Buffet le dijo que la lista B era la “avoid at all cost list” (la lista a evitar a toda costa), porque ninguno de esos objetivos debía distraerlo hasta tanto no hubiese logrado los primeros cinco, pues de lo contrario se hubiera convertido en un “experto de todo y un maestro de nada” o como decían en mis tiempos de universidad, un “todero” (conocedor de todo, pero con poca profundidad).

Está iniciando un Nuevo Año y pienso que el ejercicio de Buffett nos sea útil para que reflexionemos sobre aquellas cosas y actividades que nos hacen desviarnos de nuestro progreso porque realmente no son importantes y nos concentremos en las que verdaderamente lo son. Yo estoy haciendo mi lista ¿y tú?…


Tiempo de buenos propósitos y proyectos

Comienza un Nuevo Año y con él crecen nuestras aspiraciones por llevar a cabo buenos propósitos y emprender proyectos. Aspiramos, por ejemplo, a aumentar nuestro bienestar físico y metal, a vivir en armonía con las personas y con la naturaleza.

Aspiramos a hacer nuestras maletas y viajar para descubrir el mundo, nuevas culturas y nuevos horizontes; aspiramos aprender un nuevo idioma, a comer más sano, a dejar de fumar y beber menos alcohol, a hacer más ejercicio físico, a hacer dieta y adelgazar, a encontrar un nuevo empleo, a dedicar más tiempo a nuestros padres, parejas, hijos y amigos, a gestionar mejor los gastos y el ahorro, así como gestionar mejor el ansia y el stress.

Aspiramos a organizar finalmente los armarios y maleteros, a reciclar más seriamente, a empeñarnos más en las actividades de voluntariado, a crear y mantener nuestro primer blog, a correr nuestro primer maratón, a volar en parapente o en un globo aerostático, o lanzarnos en paracaídas para experimentar la caída libre y flotar ingrávidos en la inmensidad del cielo.

En fin, la lista de nuestros buenos propósitos puede ser bastante larga. Pero ¿cómo hacer para que no se conviertan en letra muerta?. Sencillo: seleccionemos las condiciones y factores que nos estimulen en la dirección que deseamos. Por ejemplo, en lugar de salir a caminar o correr en solitario, hagámoslo con un amigo, hacerlo acompañados es más motivante que ir solos.

Igualmente, hacer dieta en pareja es más fácil que resistir en solitario ante los apetitosos alimentos que encontramos en el mercado o en la mesa de amigos y familiares. Incluso hacer una apuesta con los amigos sobre quien aguanta más tiempo sin fumarse un cigarro o beber alcohol es más estimulante que hacerlo a solas.

Y qué me dicen de mejorar nuestra gestión del budget familiar, quitándonos así un poco de stress, si probamos en familia el método japonés Kakebo, o de limpiar y organizar espacios al más puro estilo de la gurú del orden Marie Kondo.

Definitivamente, cualesquiera sean nuestras aspiraciones y cualquiera sea el método o estrategia que utilicemos lo importante es que pasemos de las palabras a la acción para que el año 2017 cumplamos nuestros buenos propósitos. ¡Metámonos manos a la obra!


¿Y si somos optimistas?

Comienza el año 2017 y con él mi intención de aumentar mis pensamientos positivos sobre mí misma y los demás. Es un intento por ser optimista, de observar y narrar lo que nos rodea y quienes nos circundan sin etiquetar, criticar ni enjuiciar. Es un intento de aceptar lo que no puedo cambiar ni en el mundo ni en los demás, sin renunciar a aportar mi granito de arena sin expectativas. Tengo en mi mochila dos máster, un doctorado y una cantidad de anécdotas y recuerdos personales, unos gratos otros no tanto. Reconozco que no lo sé todo, ¡pero estoy abierta mental y espiritualmente a continuar aprendiendo…mi mochila aún tiene espacio!

Espero que quien pueda y quiera leer mis líneas, dónde quiera que esté, le abracen sentimientos positivos.